Esta comunidad es para cronistas, documentalistas, diseñadores e ingenieros de sonido, productores, periodistas, oyentes y muchos otros que se unen en el mundo del podcast.

Comunidad para cronistas, documentalistas, diseñadores e ingenieros de sonido, productores, periodistas, oyentes y muchos otros que se unen en el mundo del podcast.

“Asuman que su audiencia es internacional, conozcanla y ¡sean más raros!”

Catalina May y Martín Cruz de “Las Raras”, el podcast chileno que fue seleccionado para participar en la primera versión del Google Podcast Creator Program, nos contaron qué aprendieron sobre su audiencia, sobre la dimensión regional de su producto y los cambios que implementaron en la nueva temporada que estrenaron el pasado 12 de septiembre.

Por Ana Cecilia Calle

En un boletín pasado de Podcaster@s nos contaron que tuvieron unos días muy intensos en el entrenamiento de Google con PRX. También están estrenando temporada ¿ha cambiado la forma en la que planean, preproducen o se acercan a su audiencia producto de esta experiencia?

Catalina May: Todo el proceso que vivimos durante el programa de Google nos ayudó un montón para hacer conscientes cosas que habíamos hecho intuitivamente. Nosotros empezamos sin preguntarnos ni quiénes éramos ni a quién le estábamos hablando; simplemente empezamos a producir contenido que nos interesaba, y así nos fuimos encontrando una audiencia. El programa nos ayudó a conceptualizar lo que ya teníamos de forma intuitiva y establecerlo como parte de nuestra identidad. Por ejemplo, tuvimos que definir quiénes somos, qué hacemos, a quién le hablamos, qué necesidad satisfacemos y por qué, quién es nuestra audiencia. Todas eran preguntas que en realidad no nos habíamos hecho formalmente. Y el programa nos sirvió para darnos cuenta de que en realidad habíamos transitado un camino bastante orgánico. Ahora que ya lo tenemos más claro, lo podemos trabajar con mucha más conciencia y de forma mucho más direccionada. Sobre todo, nos sirvió pensar en nuestra audiencia.

Martín Cruz: Sí, el aprendizaje más importante del proceso fue el ejercicio de conocer a nuestra audiencia. Tuvimos que ponernos en contacto con auditores reales y entrevistarlos. Contactamos a cerca de diez personas que nos seguían desde distintos países: Colombia, España, México, entre otros. Nos juntamos y conversamos veinte minutos con cada uno y le preguntamos por qué nos escuchaban. En el fondo, se trataba de dilucidar cuál era su necesidad y por qué nosotros estábamos satisfaciéndola.


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“El aprendizaje más importante del proceso fue el ejercicio de conocer a nuestra audiencia. Tuvimos que ponernos en contacto con auditores reales y entrevistarlos”

¿Y qué encontraron?

CM: Bueno, nosotros ya sabíamos que nuestra audiencia estaba distribuida por toda Latinoamérica, Estados Unidos y España. Nosotros somos de Chile, y eso nos hizo tomar la determinación de que ya no podíamos seguir contando únicamente historias que ocurrían aquí. Antes habíamos contado historias de otros países, pero por razones prácticas la mayoría de episodios sucedían en Chile. Sin embargo, en esta temporada asumimos el hecho de que nuestra audiencia es internacional, y entonces nos impusimos la meta de contar historias de otros países.

Eso implica un cambio gigante en términos de producción. ¿Cómo lo han resuelto?

CM: Ha sido un desafío: es más complejo, más caro. Lo hemos resuelto trabajando con algunos colaboradores externos. Esto también fue completamente nuevo: nos permitió contar historias y llegar a lugares que no hubiéramos podido llegar. Algunas historias se nos cayeron, no funcionaron, y eso también es parte del proceso. Ahora queremos probar la posibilidad de viajar nosotros, pero es un desafío en términos económicos. La conclusión que tuvimos como resultado de participar el programa de Google era que teníamos que internacionalizarnos. Y en eso estamos.

“La conclusión que tuvimos como resultado de participar el programa de Google era que teníamos que internacionalizarnos”

Entonces, repensar la audiencia les hizo repensar los contenidos del podcast. Pero la línea editorial se mantuvo.

CM: Sí, totalmente, mantenemos nuestra línea editorial. Con las entrevistas nos dimos cuenta de que nuestros oyentes son personas muy críticas del mundo en el que estamos viviendo, supervinculadas a los movimientos sociales. Muchos son activistas o por lo menos son adherentes a las causas que hoy están movilizando a la gente. Por eso decimos que nuestra audiencia son personas que quieren cambiar el mundo. Este interés existe en muchos países, y nos da una base super potente para encontrar y contar historias que apelan a gente de todas partes. Pero no es la única cosa que aprendimos.

¿Han incorporado aprendizajes técnicos fruto del paso por el programa?

MC: En todo el proceso de la participación del programa hubo muchas presentaciones que teníamos que hacer ante comisiones. Salíamos de todas las reuniones con torres de Post-it llenos de notitas. Feedback is a gift (las devoluciones son un regalo), nos decían. Dentro de ese feedback nos sugirieron ser un poco más experimentales con las estructuras narrativas. Nos invitaron a romper más con nuestra estructura, que era un poco lineal. Lo mismo con el diseño de sonido y con la propuesta sonora. “Ya que son las ‘Las Raras’, ¿por qué no se aprovechan más de eso que los caracteriza tanto que es el diseño de sonido? ¡Sean más raros!”. Y la verdad, ¡nos han gustado bastante los resultados! Esta libertad en la forma de contar nos permite crear de una forma más atrevida.

“Ya que son las ‘Las Raras’, ¿por qué no se aprovechan más de eso que los caracteriza tanto que es el diseño de sonido?
¡Sean más raros!”

CM: No sé si escuchaste la primera historia que lanzamos de esta temporada. Por primera vez contamos una historia desde la primera persona. Y tiene un diseño de sonido que me parece increíble porque usamos recursos sonoros que salen de la historia misma. Por ejemplo, la protagonista dice al inicio que tomarse una foto íntima y mandarla se sentía tan incierto como sumergirse en el agua. Y nosotros ocupamos ese recurso sonoro de estar sumergida bajo el agua, como ahogada por sus circunstancias, durante todo el capítulo. Hasta el momento en el que ella emerge del agua, cuando retoma el control de su situación. Eso no es propiamente un uso periodístico del diseño de sonido, sino algo más cercano a lo simbólico, a la metáfora, hasta poético.

Y fuera de la producción, ¿qué retos perciben a la hora de plantearse producir desde Latinoamérica para un público que habla castellano?

CM: El gran desafío para un podcast independiente como nosotros es encontrar una fórmula para ser un proyecto sustentable. Y para lograrlo, necesitamos que se desarrolle la industria del podcasting en español. Independiente de Radio Ambulante, que es un fenómeno en sí mismo, no hay un podcast que sea como Serial en Estados Unidos, un producto que popularice el consumo de podcast a gran escala. ¡Queremos que haya un contenido tan bueno que resulte ineludible, que todo el mundo esté hablando de eso! Probablemente vendrá de un medio mainstream, porque ellos tienen el alcance, los profesionales, el presupuesto. Ojalá alguno se atreva a invertir en contenido sonoro de calidad. Mientras tanto, estamos en la búsqueda de cómo construir en un proyecto a largo plazo, y me imagino que este es el reto para todos los podcasts independientes que están creciendo en Latinoamérica ahora.

¿Tienen algunas ideas salidas del programa de Google, o que ya estén ensayando desde antes y que quieran compartir con la comunidad de Podcaster@s?

MC: Mirando casos en Estados Unidos, que es la gran industria y el gran referente, nos ha quedado claro que los modelos de financiamiento tienden a ser mixtos. No va a venir un anunciante y nos va a resolver la vida. Eso puede ser un complemento, como también hacer coproducciones con una marca o una casa productora. El desafío en realidad es construir una gran audiencia y un valor agregado para el proyecto. Si no tienes audiencia, es muy difícil que alguien quiera invertir y financiarte. Si tienes una comunidad fiel y amplia, por supuesto que tus posibilidades también se amplían. Nosotros siempre hemos tratado de crear un valor agregado: que no sean sólo las métricas que le puedes mostrar al anunciante. En nuestro caso, independiente de las métricas, tenemos una identidad potente, una mística, una comunidad, una marca, una trayectoria. Por ahí se abren otros caminos de financiamiento: la misma comunidad, talleres, eventos, asociarte con marcas o empresas, por ejemplo.

Esto también cambia el rol de producción de podcast. Hay que producirlo, venderlo…

MC: Nos hemos dado cuenta de que hemos profesionalizado más Las Raras en este esfuerzo de hacer crecer a las audiencias y buscar modelos de financiamiento. Para hacer eso no basta con dedicarse a la producción del contenido y las historias. Una gran parte del tiempo lo invertimos en gestión: llamadas, contactos, mails, reuniones. Estas cosas van en paralelo a la producción del contenido mismo. Nosotros de repente pasamos una semana entera entre todas estas labores y eso nos quita tiempo para escribir y producir nuestras historias. Pero lo tenemos que hacer. La magia así sola no ocurre.

“Una gran parte del tiempo lo invertimos en gestión: llamadas, contactos, mails, reuniones. Estas cosas van en paralelo a la producción del contenido mismo”

A propósito del trabajo de gestión, Las Raras hizo una campaña de expectativa para la más reciente temporada en Latinoamérica . ¿Qué aspectos tuvieron en cuenta a la hora de armar la campaña a nivel regional?

CM: Por primera vez empezamos a trabajar con un gestor de comunidad y comunicaciones. Se llama Patricio Contreras, es un periodista con bastante experiencia y conocimiento sobre proyectos independientes. La lógica básica era pensar en nuestra audiencia como una comunidad, no sentirnos como “la antigua norma de los medios”, que era vertical con los lectores: yo te entrego la información y entonces tú la consumes. Pensamos cómo conectarnos con ellos, escuchar su feedback. En términos de gestión de prensa, contactamos diferentes medios de diferentes países. También hemos hecho cross promos con otros podcasts. Para crear la campaña de expectativa, tuvimos la idea de hacer pequeñas notas contando en qué están hoy nuestros antiguos protagonistas. Eso le encantó a nuestros oyentes. Lo vamos a adoptar para hacerlo de aquí en adelante, porque tuvo súper buena llegada.

¿Hay algún plan estratégico en la construcción del ecosistema de su comunidad de escucha en español que los esté orientando para estas temporadas que vienen?

CM: Hacia donde queremos orientarnos hoy en día no es sólo hacia Latinoamérica y España, sino también hacia Estados Unidos, porque sabemos que allí hay una comunidad hispanoparlante enorme, que tiene una mayor costumbre de consumir podcast. Uno de nuestros mayores porcentajes de escucha está justamente allí. Entonces nos gustaría crecer en ese ecosistema. De hecho, vamos a contar tres historias que son una miniserie sobre la crisis humanitaria en la frontera entre México y Estados Unidos, que creemos que puede apelar directamente a esos oyentes. Aunque no contamos esas historias solo con una mirada estratégica, sino porque son importantísimas y queremos que se conozcan en todos lados.

MC: Que no se malentienda esta mirada hacia el norte, porque lo que nos interesa es la comunidad hispanoparlante, que es muy potente. Algo que hemos aprendido es que tenemos una virtud a nivel regional: somos una cantidad inmensa de países con una diversidad gigantesca y compartimos el idioma. Y eso es increíble. Te permite llegar a distintos lugares, simplemente a través del elemento común de la lengua.

“Algo que hemos aprendido es que tenemos una virtud a nivel regional: somos una cantidad inmensa de países con una diversidad gigantesca y compartimos el idioma”

¿Y en esa mirada hacia el norte no cambia la noción de “Historias de Libertad” que enmarca su proyecto?

CM: Fíjate que los norteamericanos tienen un concepto muy particular de libertad. Se entiende desde otro lugar. Entonces, en el programa de Google nos cuestionaron un poco el tagline: Historias de Libertad. Después, cuando escuchaban nuestras historias y lo entendían, les hacía sentido, pero al principio no. Nosotros le dimos bastante vueltas: “Bueno, tal vez hay que explicar mejor a lo que nos referimos con esto”, pero después encontramos que no. Al final, el concepto básico nuestro no ha cambiado nada: nosotros siempre hemos querido contar historias de personas que desafían las normas, que rompen con el statu quo, que amplían los límites de las posibilidades, que proponen otras formas de vivir. Fue una de las primeras decisiones que tomamos cuando estábamos empezando el podcast y después de haber pasado por este proceso que nos hizo cuestionarnos todas estas cosas, se mantuvo, ya tiene su lugar.

MC: Además nos dimos cuenta por las “empathy interviews” que hicimos con nuestros oyentes, que las “Historias de Libertad” eran algo que valoraban y que les hacía resonar con nosotros. Son las historias que nos gusta contar, que creemos que valen la pena y que también tienen la virtud de que tratan los temas que están siempre en discusión: derechos de las mujeres, sustentabilidad, arte, derechos humanos, migración, familia, amor, eutanasia, etc… Por eso “siempre verdes”. Puedes escuchar una historia de la primera temporada y sigue siendo vital.

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