Esta comunidad es para cronistas, documentalistas, diseñadores e ingenieros de sonido, productores, periodistas, oyentes y muchos otros que se unen en el mundo del podcast.

Comunidad para cronistas, documentalistas, diseñadores e ingenieros de sonido, productores, periodistas, oyentes y muchos otros que se unen en el mundo del podcast.

De la discreción a la difusión: un podcast basado en anécdotas vergonzosas de sus oyentes

De la discreción a la difusión: un podcast basado en anécdotas vergonzosas de sus oyentes

¿Alguna vez te preguntaste “Por qué sólo a mí me pasa esto”? Esto impulsó el podcast No sos especial, de Costa Rica. Cada uno de los episodios se basa en historias que la audiencia nos envía a través de audios de WhatsApp. Así cada programa suena a partir de las voces de sus propios oyentes.

Por Diego Barracuda

Me dedico a contar historias, mi propósito de vida es empatizar con las personas para que no se sientan solas. Porque la empatía acompaña; la empatía alivia. Una amiga me dijo una vez que nuestro propósito es una forma de sanar nuestras heridas mientras sanamos las heridas de los demás. Pues a mí me tocó mudarme a una ciudad nueva, donde no conocía a nadie. La soledad me caló profundo durante años, tuve ansiedad, depresión y ataques de pánico.

Por eso no quiero que ninguna persona se sienta sola. Ni en su depresión, en su ansiedad, en su vergüenza o en su propia torpeza. Por eso nació “No sos especial”, un podcast lleno de historias sobre malos ratos, cuyos protagonistas creen que sólo les pasa a ellos, pero, en realidad, le pasa a todo el mundo.

Una anécdota dio pie al podcast de anécdotas

Mi propósito estaba definido, lo que seguía era crear un nuevo proyecto en el que pudiera ponerlo en práctica. Debían ser historias, sin duda. Tenía varias ideas rondando mi cabeza, pero la de hacer un podcast se disparó una noche en una cita fallida en donde creí que no había mayor interés de la otra persona: estaba por entrar a un Uber, me iba a despedir con un beso en la mejilla y mientras lo hacía — imaginen esto en cámara lenta — , ella apuntaba hacia mis labios. Al darme cuenta de esto, volteé la cara de frente para besarle la boca, pero ella, al ver que yo iba hacia su mejilla, también puso la suya. Aquello fue un giro y contragiro. A ella le dio mucha vergüenza, se metió al Uber y se fue. Yo quedé solo, a la orilla de la calle, sintiéndome como un gran tonto.

En ese momento, deseaba demasiado que alguien hubiese visto aquella escena, se acercara a mí y me dijera: “Tranquilo amigo, a mí el otro día me pasó lo mismo”. Porque sabía que así iba a dejar de sentirme mal. ¡Ahí me di cuenta de que el formato debía ser audio! Y la manera más accesible era crear un podcast.

Por eso todos los episodios empiezan así: “Cuando…”. Por ejemplo: “Cuando tenés una mala cita”, “Cuando te terminan”, “Cuando querés que te trague la tierra”. De esta manera, las personas podrán escucharlo “cuando” les sucedan algunas de las situaciones que tocamos en cada episodio.

Los desafíos

Cuando comencé, el presupuesto con el que contaba era cero. Hasta el momento la producción se sostiene con mi propio dinero. Sin embargo, el podcasting ha empezado a crecer en Costa Rica y las marcas han vuelto la mirada hacia este medio. Ya varias se nos acercaron y estamos empezando a hacer los primeros arreglos. También contamos con un Patreon que recién abrimos. El objetivo es poder mejorar el equipo y pautar para alcanzar más público fuera del país.

Por otro lado, cuando arranqué, era la primera vez que producía un podcast. Creo que me sirvió haber estado involucrado en el rap, ya que durante años hice producciones caseras y aprendí a manejar muy bien Adobe Audition, lo que fue una gran ventaja. Recibí muchísimo apoyo de la agencia para la que trabajo y amigos que me prestaron sus equipos. Entre ellos un micrófono Blue Yeti, del cual me enamoré. La mitad de la primera temporada la hice todo con equipo prestado, grabada en la oficina o metido en el armario para que no se escuchara a la vecina cantar.

Hacer la primera temporada fue difícil: conseguir a la gente que brindara sus testimonios y grabar las historias. No todos los relatos eran buenos y, parte de los que sí lo eran, resultaban muy cortos. Los tiempos de grabación se hacían eternos. Todas esas cosas las tomamos en cuenta para la segunda temporada.

Las historias son de todos

Si bien al inicio pensaba que sería un proyecto sólo de historias mías, parte importante de la generación de empatía está en compartir historias propias y, también, en escuchar las de los demás. Por eso, al principio, citábamos a la gente para grabarla en persona (un proceso que se hacía muy pesado).

Varios oyentes enviaron sus historias por audio de WhatsApp y, poco a poco, fui aprendiendo a limpiarlos y editarlos lo mejor posible. Muchas veces la diferencia es evidente, pero ese sonido de mensaje de audio hace que la historia sea más íntima, como si fuera de un amigo.

Finalmente, para la segunda temporada decidí abrir un canal de WhatsApp donde la gente pueda enviarnos sus historias. Ese fue quizá uno de los mayores aprendizajes de la primera temporada — además de que es mejor tenerla toda lista antes de empezar en lugar de trabajarla semana a semana.

La convocatoria la hacemos por medio de nuestras redes sociales: Facebook, Twitter e Instagram. Y pedimos varios requisitos a los participantes:

  • Grabar en un espacio silencioso.
  • No hablar directamente al micrófono del teléfono para evitar pops o respiraciones.
  • Elaborar la historia lo más detallada posible.
  • Que tenga una duración mínima de 4 minutos (prefiero tener material de sobra y luego cortar, que no tener historia del todo).
  • Idealmente, que la historia sea propia y no algo que le pasó a un tercero.

Luego, tomo estos audios, los transcribo y creo un guión. De hacer falta alguna información, contacto a la persona y la entrevisto vía WhatsApp. Finalmente, edito todo. Las historias suelen incluir un diseño sonoro que hace más rica e inmersiva la experiencia.

Las temporadas son de 10 episodios, cada uno con un tema particular y 3 historias diferentes. No todas las anécdotas llegan a estar en los episodios. Tomamos muy en cuenta la elocuencia, la habilidad para contarlas (sin ser muy estrictos), y algo que es muy importante: que sean empáticas.

La experiencia hasta ahora ha sido hermosa. Junto a Alex Chavarría hemos creado un espacio de confianza donde la gente se abre, comparte y habla de cosas que usualmente calla. Por eso aprovechamos y tocamos temas más complejos como rupturas amorosas, acoso callejero, trastornos y enfermedades mentales.

A veces la gente me envía correos que empiezan diciendo: “No sé por qué te estoy contando esto, pero siento que te lo puedo contar”. Y son historias que no son para el podcast, sino para mí. Esa sensación de que podrán recibir empatía de mi parte es la satisfacción más grande de este proyecto.

Si tuviera que dar un consejo a la hora de crear un podcast, sería: produzcan con un propósito. Que lo que hagan le dé un valor a la gente … La empatía, por ejemplo, siempre hará falta.


Diego Barracuda // Director Creativo en Noise Central America
Costarricense. Escritor del libro “Los Pómulos de Jimena Sandoval” (2013) y “Morirse Mejor” (2015). Ha colaborado para diferentes medios de Costa Rica como La Nación, 89Decibeles y Revista Vacío. Productor de los podcasts “No sos especial”, “Decime Barry” y “Animal con palabras”, este último del periodista Cristian Cambronero. @diegobarracuda // www.diegobarracuda.com

Este artículo fue el texto central de nuestro boletín bi-semanal. Puede suscribirse al boletín aquí.

Subscribete a Nuestro
Boletín Podcastero

Una edición, cada dos semanas, escrita por podcaster@s en distintos países, variado en términos de temas. 

Artículos Recientes

La historia se cuenta en podcast

Qué es la historia es una pregunta que va más allá de definiciones académicas. De hecho, la respuesta a esta pregunta carecería de contenido si es que no la acompañamos de otras reflexiones, ¿qué significa la historia para nosotros?, ¿es útil la historia para nuestras vidas?

Últimos Boletines

Subscribete a Nuestro
Boletín Podcastero

Una edición cada dos semanas, escrita por podcaster@s en distintos países, variado en términos de temas. Puede incluir entrevistas con podcaster@s destacados, episodios de podcasts favoritos, noticias de la industria podcastera, reseñas de plataformas de edición o de micrófonos y consejos de producción.